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Novedades en síndrome de Williams

A nivel motor, las dificultades son un sello distintivo del síndrome de Williams (SW). Tradicionalmente, se ha documentado que los niños mayores y los adultos con SW presentan hipotonía muscular (bajo tono muscular), laxitud articular, retraso significativo en los hitos del desarrollo motor, debilidad en el equilibrio dinámico y estático, problemas de coordinación general y anomalías consolidadas en la marcha (como zancadas más cortas, velocidad de marcha reducida y una base de sustentación anormalmente amplia). Se sabe que estas afecciones están vinculadas a anomalías estructurales y funcionales en regiones encefálicas críticas como el cerebelo, los ganglios basales y la corteza parietal.


El vacío de investigación: A pesar de la profunda caracterización de la marcha en las etapas tardías de la vida, existía un vacío notable en la literatura científica respecto a la calidad y simetría estructural de la marcha en el momento exacto de su adquisición (cuando el niño da sus primeros pasos independientes sin apoyo). Conocer este punto es crucial, ya que la marcha autónoma redefine la exploración del entorno y desencadena un efecto cascada sobre el desarrollo cognitivo y lingüístico.


El propósito central de la investigación fue analizar minuciosamente las características motoras y cualitativas de la primera marcha independiente y sin apoyo en niños pequeños con Síndrome de Williams, comparándolos directamente con un grupo de control de desarrollo neurotípico (NT) que se encontraba exactamente en el mismo hito del desarrollo (dentro del primer mes de haber aprendido a caminar de forma autónoma).


Muestra final analizada:

  • Grupo Síndrome de Williams (SW): 20 niños para el análisis de simetría (PPSW) y 18 para el de calidad (WOS). Su edad cronológica promedio al inicio de la marcha independiente fue de 791.75 días (~26 meses).

  • Grupo Neurotípico (NT): 24 niños para el análisis de simetría (PPSW) y 23 para el de calidad (WOS). Su edad cronológica promedio al inicio de la marcha independiente fue de 395.67 días (~13 meses).


Resultados Clave:

  • Retraso cronológico masivo: Se confirmó de forma contundente el retraso en el hito evolutivo. Los niños con SW tardan prácticamente el doble de tiempo cronológico en empezar a caminar de forma independiente en comparación con los niños neurotípicos (~26 meses frente a ~13 meses).

  • Similitud en la calidad global: Sorprendentemente, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la proporción global de movimientos atípicos totales entre ambos grupos al inicio de la marcha. Tanto los niños con SW como los NT mostraron niveles elevados de inmadurez motriz general (por ejemplo, falta de balanceo talón-punta y ausencia de la marcha cruzada brazo-pierna), lo cual es un indicador completamente normativo de una marcha que apenas se está consolidando.

  • Estrategia sutil específica ("Out-toeing"): Al profundizar en los componentes específicos del pie, se halló una interacción estadísticamente significativa ($p = .045$). Los niños con SW pasan significativamente más tiempo ejecutando un patrón de out-toeing (76% del tiempo de marcha) frente a los controles neurotípicos (50% del tiempo). Esto consiste en caminar con los pies rotados externamente (apuntando hacia afuera), utilizándolo como una estrategia compensatoria para aumentar la base de sustentación y lidiar con el equilibrio deficiente. La marcha en puntillas estuvo ausente en todos los participantes.

  • La paradoja de la simetría de brazos: Inicialmente, el análisis simple mostró que los niños con SW presentaban una simetría posicional de brazos significativamente mayor (86% del tiempo) en comparación con los niños NT (68% del tiempo) ($p = .006$). Sin embargo, al aplicar un análisis de covarianza (ANCOVA) controlando la edad cronológica, esta diferencia desapareció por completo. Esto demuestra que la mayor simetría en los brazos no es un rasgo patológico o estructural intrínseco del SW, sino un subproducto de que, al empezar a caminar, son niños cronológicamente mayores y de mayor tamaño físico, lo que les provee una mayor estabilidad neuromuscular estática en el tren superior.


La conclusión central del artículo es que, aunque la marcha independiente en el Síndrome de Williams está severamente rezagada cronológicamente, su calidad y organización motriz de partida no difiere de manera radical de la de un niño neurotípico en la misma fase evolutiva del hito, excepto por desviaciones sutiles y localizadas como el out-toeing.

Esto plantea una hipótesis del desarrollo sumamente relevante: las marcadas e ineficientes anomalías de la marcha que se reportan de forma común en niños mayores y adultos con SW no están presentes al inicio, sino que se desarrollan y amplifican de forma progresiva a lo largo del tiempo. La exposición prolongada a la hipotonía crónica, combinada con la consolidación secundaria de estrategias como el out-toeing para no caerse, altera la trayectoria del desarrollo motor y fija un patrón de marcha patológica en etapas posteriores.


Implicaciones clínicas:

Los resultados abren una ventana de oportunidad terapéutica crítica. Los profesionales de la fisioterapia y la atención temprana no deben esperar a que aparezcan las anomalías macroscópicas de la marcha. El diagnóstico microanalítico temprano de patrones como el out-toeing permite diseñar intervenciones precoces enfocadas en el entrenamiento del equilibrio dinámico y la coordinación cruzada, previniendo la fijación de compensaciones biomecánicas atípicas, reduciendo el riesgo futuro de caídas y potenciando colateralmente el desarrollo cognitivo global.


Referencia: Yoshkova, G. K., Moss, J., & Farran, E. K. (2026). Motor Characteristics of Early Walking in Children With Williams Syndrome. Perceptual and motor skills, 00315125261439975.

El pasado viernes 17 de abril, nuestro equipo tuvo la oportunidad de asistir a una charla sobre problemas cardiovasculares serios y muerte súbita en el síndrome de Williams, presentada por el doctor Marc Lewin, cardiólogo e investigador en síndrome de Williams. La charla fue organizada por el Armellino Center for Excellence for Williams Syndrome (https://www.med.upenn.edu/williams-syndrome/) y por la Asociación Nacional de Síndrome de Williams de Estados Unidos (https://www.williams-syndrome.org/). Fue llevada a cabo en el Pennsylvania University Hospital de Filadelfía. Nos gustaría trasladaros la información más importante que fue expuesta en esta charla, ya que pensamos que puede resultar de vuestro interés. Es necesario tener en cuenta que la muerte súbita en SW es un evento patente pero raro, es decir ocurre con una incidencia baja.



1. Señales de alerta (red flags) que pueden anteceder la muerte súbita en SW

  • Síncope o casi síncope: Desmayarse o estar a punto de desmayarse.

Aunque desmayarse no es necesariamente algo muy preocupante (lo más probable es que sea deshidratación), debe ser revisado por un profesional.

  • Síntomas con el ejercicio físico: Dolor en las piernas, abdomen u otro tipo de dolor que aumenta con el esfuerzo físico y se detiene una vez que la persona se recupera del mismo.

Cambio en la capacidad de ejercicio: Disminución sostenida de la tolerancia al ejercicio durante un periodo de semanas o meses (esto no incluye periodos durante una infección viral aguda u otra enfermedad diagnosticada).

  • Palpitaciones o frecuencia cardíaca rápida: Actividad eléctrica cardíaca anormal que frecuentemente presenta un aumento muy abrupto.

Este aumento de la frecuencia cardíaca no se explica por el esfuerzo, ver una película de miedo o el miedo causado por el aumento de la actividad simpática.

Puede ser difícil de identificar, ya que muchas personas con síndrome de Williams tienen una frecuencia cardíaca basal elevada o taquicardia sinusal.

Pregunta útil: ¿Hay algún momento en el que su hijo/a esté sentado en el sofá, sin ver una película de miedo, y su corazón empiece a latir muy rápido sin motivo?".

  • Presentimiento: La intuición de los padres suele ser excelente, incluso cuando no pueden nombrar un problema específico.

Incluso si no puede identificar un problema exacto pero cree que algo no está bien, el equipo médico quiere saber de usted.


2. ¿Qué puedo hacer ahora?

  • Llevar un registro de cualquier síntoma; incluya puntos de referencia de ejercicio físico si es posible.

  • Mantener a su hijo/a bien hidratado con sorbos pequeños y frecuentes.

  • Se recomienda consultar con el equipo de anestesia cardíaca antes de cualquier procedimiento quirúrgico.

  • Continuar con las visitas anuales regulares a cardiología para exámenes, electrocardiogramas (EKG), ecocardiogramas (echo), monitoreo Holter y análisis de laboratorio para revisar el BNP (péptido natriurético cerebral) y la creatinina.


3. Precauciones con la anestesia

  • Se recomienda que la anestesia sea administrada únicamente por personas familiarizadas con los riesgos específicos de la anestesia en personas con síndrome de Williams y solo en un entorno hospitalario.

  • El paciente solo debe recibir anestesia en un hospital, atendido por personas familiarizadas con estos riesgos y capaces de manejar a pacientes con colapso hemodinámico agudo en el caso poco probable de que ocurra.

  • Se recomienda una pre-hidratación vigorosa antes de cualquier administración de anestesia planificada.


En caso de duda, llame a su equipo de cardiología.

Desarrollado en colaboración entre el Centro de Excelencia Armellino para el Síndrome de Williams y la Asociación del Síndrome de Williams.

Basándose en 100 entrevistas a cuidadores y 79 participantes con síndrome de Williams, este estudio representa el mayor análisis cualitativo realizado hasta la fecha sobre los signos, síntomas e interferencia de la ansiedad en el síndrome de Williams.

Los signos observables de ansiedad más comúnmente reportados por los cuidadores fueron aumento del habla (79,0 %), síntomas físicos (52,0 %) y evitación (50,0 %), mientras que los más comúnmente reportados por las personas con síndrome de Williams incluyeron síntomas físicos (78,5 %), evitación (27,8 %) y arrebatos emocionales (11,4 %). Cabe destacar que, si bien algunos códigos dentro del tema de los signos observables de ansiedad, incluidos los síntomas físicos y la evitación, reflejan los criterios del DSM para los trastornos de ansiedad, muchos otros no lo hacen. Una mayor conciencia de estas manifestaciones de ansiedad comunes en el síndrome de Williams puede aumentar la conciencia de las familias y los proveedores sobre los síntomas que pueden ser susceptibles de tratamiento para la ansiedad y también puede conducir a herramientas de evaluación más refinadas y sensibles.

Los códigos de contenido (tema) de ansiedad más comunes fueron la fobia auditiva (cuidadores: 69,0 %; participantes con síndrome de Williams: 40,5 %) y la salud (cuidadores: 60,0 %; participantes con síndrome de Williams: 29,1 %). Contrariamente a la literatura publicada, que ha informado de una tasa relativamente baja de trastorno de ansiedad social, el 31,0 % y el 29,1 % de los encuestados y los informantes, respectivamente, respaldaron el código de ansiedad social. De hecho, dentro del tema del contenido de la ansiedad, el código de ansiedad social fue el segundo código más comúnmente reportado por las personas con síndrome de Williams.

El área más común de interferencia de la ansiedad reportada por los cuidadores fue las relaciones familiares (78,0 %), mientras que los participantes con síndrome de Williams reportaron con mayor frecuencia la dificultad para estar en el momento presente (19,0 %).

En conclusión, este estudio proporciona una comprensión más profunda de los síntomas comunes de ansiedad en personas con síndrome de Williams, así como de los tipos de síntomas que se determinan mejor a través de informes de informantes frente a informes de encuestados. En conjunto, estos resultados ponen de relieve la necesidad de esforzarse por lograr la inclusión y la participación genuinas de las personas con síndrome de Williams, tanto en las evaluaciones de atención clínica y la toma de decisiones sobre el tratamiento como en la investigación. Los resultados de este estudio y de otros pueden ser útiles para generar una escala de evaluación de la ansiedad específica para el síndrome de Williams en futuros trabajos.


Referencia del artículo: Thom, R.P., Renzi, D., Mullett, J. et al. Anxiety in Williams Syndrome: Qualitative Analysis of Caregiver and Individual Interviews. J Autism Dev Disord (2026). https://doi.org/10.1007/s10803-026-07258-8

Información de contacto

Dr. Carlos Romero Rivas

Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación
Universidad de Granada

Facultad de Psicología, Despacho 218-E
c/ del Profesor Clavera S/N, 18011 Granada (España)

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