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Novedades en síndrome de Williams

El desarrollo del lenguaje se caracteriza por una asimetría llamativa y persistente: la comprensión supera constantemente a la producción, un fenómeno conocido como la brecha entre la comprensión y la producción. Sin embargo, en el síndrome de Williams esta brecha parece reducirse: en muchas ocasiones, las personas con este diagnóstico tienen una capacidad de producción de vocabulario que incluso sobrepasa sus capacidades para comprender con profundidad el lenguaje.


En un nuevo estudio publicado en la revista Developmental Science por Dean D'Souza y colaboradores (ver referencia al final), los autores demuestran que las personas con síndrome de Williams efectivamente tienen una brecha reducida entre la comprensión y la producción en comparación con los niños con desarrollo típico y otras dos condiciones del desarrollo neurológico (síndrome de Down y síndrome de la X frágil), lo que establece la especificidad del perfil del síndrome de Williams y confirma observaciones anecdóticas previas. Más importante aún, su modelo computacional proporciona una posible explicación mecánica de cómo este patrón léxico puede surgir de que el procesamiento visual atípico desempeñe un papel central en la reducción de la brecha entre comprensión y producción.


El perfil léxico distintivo en el síndrome de Williams, caracterizado por una reducción de la brecha entre la comprensión y la producción, surgiría principalmente de un procesamiento visual atípico, más que de una mejora de las habilidades verbales o de ventajas en el procesamiento auditivo. En el síndrome de Williams, el aprendizaje de nuevas palabras/conceptos se haría de una forma más concreta, sin formar categorías de elementos relacionados, debido a las dificultades de procesamiento viso-espacial a la hora de formar las categorías. Este patrón de aprendizaje puede basarse más en mapeos asociativos directos que en redes semánticas integradas, en consonancia con las descripciones tradicionales y actuales de las representaciones semánticas superficiales, a pesar de su relativa fortaleza en vocabulario.



Por ejemplo, les sería más fácil producir la palabra "perro" al visualizar la figura de un perro, que comprender en profundidad las similitudes y diferencias entre distintos tipos de perro, similitudes y diferencias entre perros y otros animales más o menos parecidos, etc., en buena medida debido a los déficits en el procesamiento viso-espacial.


Estos hallazgos tienen implicaciones directas para las intervenciones dirigidas al desarrollo del lenguaje en el síndrome de Williams. Si la reducción de la brecha entre comprensión y producción se debe al procesamiento visual basado en ejemplos, las intervenciones podrían centrarse en apoyar el desarrollo de representaciones categóricas más coherentes. Esto podría implicar actividades de categorización estructuradas que destaquen explícitamente las similitudes entre ejemplos de la misma categoría, lo que podría reforzar la comprensión conceptual al tiempo que se aprovechan los puntos fuertes existentes en la producción.


Artículo original: D'Souza, D., D'Souza, H., Mayor, J., & Tovar, Á. E. (2026). Explaining the comprehension–production vocabulary gap through neural networks and cross‐syndrome evidence: insights from Williams syndrome. Developmental Science, 29(2), e70115.

El síndrome de Williams (WS) es un trastorno del desarrollo neurológico caracterizado por dificultades sociales, que pueden derivarse de un procesamiento atípico de la acción (más concretamente, de la simulación/anticipación de cómo van a moverse o reaccionar las otras personas). En este estudio, los investigadores exploran si las personas con WS muestran un procesamiento de la acción deteriorado, según lo indica la supresión mu electroencefalográfica (EEG), un biomarcador del procesamiento de la acción.


Durante el registro del EEG, los participantes realizaron una tarea que requería predecir acciones en condiciones de ambigüedad perceptiva. En una fase de aprendizaje previa, se manipuló la probabilidad de que las acciones coincidieran con las señales contextuales para establecer diferentes grados de asociación: alta informatividad a partir de emparejamientos muy frecuentes o muy raros, e informatividad moderada a partir de emparejamientos intermedios.


Figura: Ejemplo de los ensayos que aprendían los participantes. Por ejemplo, cuando el plato era morado, lo más probable (90% de los casos) es que la persona que coge la manzana se la coma, mientras que lo menos probable sería que le diese la manzana a la otra persona (10% de los casos). Las probabilidades se invertirían cuando la escena se presenta con el plato naranja.


Los resultados mostraron que los participantes con WS y los participantes control (sin trastorno del neurodesarrollo) utilizaron señales contextuales para predecir el desarrollo de la acción/forma (es decir, predijeron mejor qué pasaría en los contextos fáciles de predecir), aunque el rendimiento fue siempre peor para los participantes con WS.

Los datos del EEG revelaron patrones distintos de desincronización relacionada con eventos mu (mu-ERD) entre los grupos. En el grupo control, la mu-ERD varió con la probabilidad de la señal, con una mayor mu-ERD en las pruebas de baja probabilidad frente a las de alta probabilidad. En WS la mu-ERD se atenuó en comparación con HC. En particular, los participantes de WS mostraron una mayor mu-ERD para las acciones de baja probabilidad que para las de alta probabilidad en contextos moderadamente informativos; sin embargo, no se observó modulación en contextos altamente informativos. La atenuación y la modulación contextual distintiva de mu-ERD en WS pueden reflejar anomalías en los mecanismos de percepción-acción, potencialmente relacionadas con una simulación deficiente de las acciones observadas.


En conjunto, los presentes hallazgos sugieren que las personas con WS se enfrentan a retos en el procesamiento de las acciones, como lo demuestra su peor rendimiento en el reconocimiento de acciones en comparación con HC, independientemente de la ambigüedad perceptiva (es decir, tanto en la fase de familiarización como en la de prueba). Una explicación plausible, tal y como proponen Sparaci et al. (Sparaci et al., 2014), es que este déficit puede deberse a un desarrollo atípico de los mecanismos neuronales implicados en la representación de los actos motores observados.


Oldrati, V., Butti, N., Ferrari, E., Piazza, C., Romaniello, R., Gagliardi, C., ... & Urgesi, C. (2025). Unveiling the alterations of action processing and mu rhythm in Williams Syndrome. NeuroImage, 121594.



El síndrome de Williams es una enfermedad genética heterocigótica compleja. Aunque existen formas atípicas, la mayoría de los pacientes presentan una deleción que afecta a 25 genes, mientras que en una subpoblación considerable se produce una deleción más larga que incluye 27 genes.

Las dos formas más prevalentes del síndrome de Williams incluyen la deleción del gen ELN (el gen de la elastina, y relacionado con la mayoría de problemas vasculares en el síndrome), pero el gen NCF1 solo se ve afectado en la deleción más larga. Esto es interesante, ya que existe un efecto de dosis génica de NCF1 en la manifestación de los síntomas cardiovasculares en pacientes con síndrome de Williams.

Los investigadores de este estudio generaron un nuevo modelo en ratones del síndrome de Williams, el modelo LD [Del(5Ncf1-Fkbp6)], que incluye la deleción del gen NCF1 en el lado telomérico, en contraste con el modelo de ratón CD [Del(5Gtf2i-Fkbp6)] creado anteriormente. El modelo LD reproduce los principales síntomas craneofaciales y neurológicos de los pacientes humanos con síndrome de Williams, incluyendo comportamiento hipersocial, sensibilidad auditiva alterada y un déficit motor leve, así como los déficits vasculares típicos, incluyendo estenosis aórtica supravalvular, rigidez aórtica y tortuosidad. A pesar de la alteración de la función cardíaca, en el modelo LD no se observó patología cardíaca con hipertrofia, a diferencia del modelo CD, lo que sugiere la existencia de interacciones genéticas entre los genes NCF1 y ELN.

A pesar de la ausencia de hipertrofia cardíaca, el modelo LD para el síndrome de Williams mostró una vascularización anómala no solo del corazón, sino también del cerebro. Este hallazgo plantea la posibilidad de que los síntomas neuropsicológicos del síndrome de Williams no solo estén causados por la haploinsuficiencia de genes como GTF2I, GTF2IRD1, LIMK1 y CLIP2, sino también por la del gen o genes implicados en la estructura y función de la vasculatura.


El fenotipo de este nuevo modelo en ratón (LD) era aún más completo que en modelos anteriores, con correlaciones estructura-función evidentes en comportamientos auditivos y motores anómalos similares a los de los pacientes con síndrome de Williams. En conjunto, los hallazgos sugieren que no solo los síntomas cardiovasculares, sino también los neuropsicológicos del síndrome de Williams pueden estar provocados en parte por anomalías vasculares que afectan tanto al corazón como al cerebro.


Figura: Síntomas sensoriales, motores y cognitivos en ratones LD. A) Los ratones LD tenían una corteza insular más pequeña y un lóbulo cerebeloso IV/V expandido. B) Disminución del diámetro de la corteza insular en ratones LD. C) El perímetro (línea punteada negra en A) del lóbulo IV/V del cerebelo era mayor en los ratones LD. D) ABR (prueba de sensibilidad a sonidos) representativo en respuesta a un tono de 80 dB SPL, 12 kHz. Los ratones LD mostraron un ABR anormal a tonos >50 dB SPL. E) Con diámetros de barra intermedios, los ratones LD eran menos capaces de caminar por la barra de equilibrio y tendían a gatear. F) En la escalera Erasmus, los ratones LD tenían un patrón de pasos más variable. Al pisar los peldaños, los ratones LD se encontraban con mayor frecuencia en posición de cintura (es decir, con ambas extremidades delanteras tocando los peldaños). G) Tanto los ratones WT como los LD aprendieron rápidamente a elegir el brazo con un refugio en un laberinto en T.


Figura: C) Los ratones LD tienen un cráneo más compacto, lo que se evidencia en un hueso nasal más corto (flecha). D) Los ratones LD mostraron una mayor sociabilidad en la prueba de las tres cámaras. E) Durante la primera fase de la prueba de tres cámaras, los ratones LD se desplazaron menos que sus hermanos WT. F) Los ratones LD enterraron menos canicas . G) Los ratones LD tuvieron un rendimiento normal en la prueba del alambre colgante.


Bosman, L. W., El Azzouzi, H., Kros, L., Ridwan, Y., van Vliet, N., Dijkhuizen, S., ... & De Zeeuw, C. I. (2025). A Del (5 Ncf1-Fkbp6) mouse model of Williams syndrome shows coronary, aortic, and cerebral vascular abnormalities with behavioral deficits. PNAS nexus, 4(11), pgaf359.



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Dr. Carlos Romero Rivas

Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación
Universidad de Granada

Facultad de Psicología, Despacho 218-E
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