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Novedades en síndrome de Williams

Basándose en 100 entrevistas a cuidadores y 79 participantes con síndrome de Williams, este estudio representa el mayor análisis cualitativo realizado hasta la fecha sobre los signos, síntomas e interferencia de la ansiedad en el síndrome de Williams.

Los signos observables de ansiedad más comúnmente reportados por los cuidadores fueron aumento del habla (79,0 %), síntomas físicos (52,0 %) y evitación (50,0 %), mientras que los más comúnmente reportados por las personas con síndrome de Williams incluyeron síntomas físicos (78,5 %), evitación (27,8 %) y arrebatos emocionales (11,4 %). Cabe destacar que, si bien algunos códigos dentro del tema de los signos observables de ansiedad, incluidos los síntomas físicos y la evitación, reflejan los criterios del DSM para los trastornos de ansiedad, muchos otros no lo hacen. Una mayor conciencia de estas manifestaciones de ansiedad comunes en el síndrome de Williams puede aumentar la conciencia de las familias y los proveedores sobre los síntomas que pueden ser susceptibles de tratamiento para la ansiedad y también puede conducir a herramientas de evaluación más refinadas y sensibles.

Los códigos de contenido (tema) de ansiedad más comunes fueron la fobia auditiva (cuidadores: 69,0 %; participantes con síndrome de Williams: 40,5 %) y la salud (cuidadores: 60,0 %; participantes con síndrome de Williams: 29,1 %). Contrariamente a la literatura publicada, que ha informado de una tasa relativamente baja de trastorno de ansiedad social, el 31,0 % y el 29,1 % de los encuestados y los informantes, respectivamente, respaldaron el código de ansiedad social. De hecho, dentro del tema del contenido de la ansiedad, el código de ansiedad social fue el segundo código más comúnmente reportado por las personas con síndrome de Williams.

El área más común de interferencia de la ansiedad reportada por los cuidadores fue las relaciones familiares (78,0 %), mientras que los participantes con síndrome de Williams reportaron con mayor frecuencia la dificultad para estar en el momento presente (19,0 %).

En conclusión, este estudio proporciona una comprensión más profunda de los síntomas comunes de ansiedad en personas con síndrome de Williams, así como de los tipos de síntomas que se determinan mejor a través de informes de informantes frente a informes de encuestados. En conjunto, estos resultados ponen de relieve la necesidad de esforzarse por lograr la inclusión y la participación genuinas de las personas con síndrome de Williams, tanto en las evaluaciones de atención clínica y la toma de decisiones sobre el tratamiento como en la investigación. Los resultados de este estudio y de otros pueden ser útiles para generar una escala de evaluación de la ansiedad específica para el síndrome de Williams en futuros trabajos.


Referencia del artículo: Thom, R.P., Renzi, D., Mullett, J. et al. Anxiety in Williams Syndrome: Qualitative Analysis of Caregiver and Individual Interviews. J Autism Dev Disord (2026). https://doi.org/10.1007/s10803-026-07258-8

Las habilidades lingüísticas en la población con síndrome de Williams han sido objeto de gran interés, ya que tradicionalmente se han descrito como relativamente preservadas (e incluso como «intactas» en los primeros estudios), en comparación con los graves déficits en otros dominios cognitivos no verbales.


En lo que respecta al procesamiento morfosintáctico, existe mucha controversia sobre el rendimiento de las personas con síndrome de Williams, ya que la bibliografía existente ofrece resultados muy diversos en los que se miden diferentes aspectos morfosintácticos (por ejemplo, comprensión/producción de oraciones pasivas, cláusulas relativas, concordancia de género, vinculación, tiempo pasado, plurales, comparativos y superlativos, morfología derivacional, etc.), así como diferentes habilidades: comprensión gramatical, expresión gramatical, conocimiento metalingüístico de aspectos gramaticales y repetición de estructuras gramaticales.


En este estudio, realizamos una búsqueda sistemática en seis bases de datos que arrojó un total de 383 artículos, de los cuales 38 cumplían los criterios de inclusión: (a) artículos revisados por pares; (b) comparaciones entre WS y grupos de control; (c) se proporcionaban o se podían determinar los tamaños del efecto; y (d) las tareas evaluaban las habilidades morfosintácticas. En total, se incluyeron en el metaanálisis 1878 participantes y 92 tamaños del efecto.


Los resultados mostraron que las personas con síndrome de Williams tienen peores habilidades morfosintácticas en comparación con las personas con desarrollo típico, tanto cuando se comparan por edad cronológica como por edad mental. Sin embargo, las personas con síndrome de Williams obtienen mejores resultados en comparación con las personas con otro tipo de diversidad funcional (por ej., síndrome de Down). Según el tipo de tarea, aunque los resultados revelaron un peor rendimiento en las personas con síndrome de Williams en comparación con los controles en las tareas de producción, receptividad y conocimiento metalingüístico, no se encontraron diferencias significativas en las tareas de repetición entre las personas con síndrome de Williams y los controles.


Estas diferentes habilidades lingüísticas podrían ser el resultado de una trayectoria de desarrollo distintiva en el síndrome de Williams, específica de su configuración genética única y diferente de la de las personas que no tienen la misma configuración. Además, el meta-análisis muestra un peor rendimiento de las personas con síndrome de Williams en todas las tareas morfosintácticas, excepto en las tareas de repetición. Este hecho también puede explicarse mediante el enfoque neuroconstructivista, en la medida en que, incluso cuando algunas funciones cognitivas parecen estar dentro del rango normal, esto podría ocultar distinciones matizadas en las funciones cognitivas básicas implicadas. Nuestra hipótesis es que, en realidad, estas habilidades de repetición morfosintáctica pueden parecer buenas porque lo que realmente está en juego es la memoria verbal a corto plazo, que está bastante bien conservada en el síndrome de Williams. En este tipo de tareas, repetir las mismas frases que se han recibido sin ninguna alteración no significa necesariamente que se procese la información en profundidad. De este modo, estas últimas habilidades enmascararían las vías cognitivas responsables del procesamiento morfosintáctico, que sí estarían deterioradas.


Referencia: Almería-Morena, M., & Romero-Rivas, C. (2026). A systematic review and meta-analysis of morphosyntactic skills in Williams syndrome. Acta Psychologica, 263, 106325.


Como con todas nuestras publicaciones, puedes acceder al texto completo del artículo en español, a través del siguiente enlace:

El desarrollo del lenguaje se caracteriza por una asimetría llamativa y persistente: la comprensión supera constantemente a la producción, un fenómeno conocido como la brecha entre la comprensión y la producción. Sin embargo, en el síndrome de Williams esta brecha parece reducirse: en muchas ocasiones, las personas con este diagnóstico tienen una capacidad de producción de vocabulario que incluso sobrepasa sus capacidades para comprender con profundidad el lenguaje.


En un nuevo estudio publicado en la revista Developmental Science por Dean D'Souza y colaboradores (ver referencia al final), los autores demuestran que las personas con síndrome de Williams efectivamente tienen una brecha reducida entre la comprensión y la producción en comparación con los niños con desarrollo típico y otras dos condiciones del desarrollo neurológico (síndrome de Down y síndrome de la X frágil), lo que establece la especificidad del perfil del síndrome de Williams y confirma observaciones anecdóticas previas. Más importante aún, su modelo computacional proporciona una posible explicación mecánica de cómo este patrón léxico puede surgir de que el procesamiento visual atípico desempeñe un papel central en la reducción de la brecha entre comprensión y producción.


El perfil léxico distintivo en el síndrome de Williams, caracterizado por una reducción de la brecha entre la comprensión y la producción, surgiría principalmente de un procesamiento visual atípico, más que de una mejora de las habilidades verbales o de ventajas en el procesamiento auditivo. En el síndrome de Williams, el aprendizaje de nuevas palabras/conceptos se haría de una forma más concreta, sin formar categorías de elementos relacionados, debido a las dificultades de procesamiento viso-espacial a la hora de formar las categorías. Este patrón de aprendizaje puede basarse más en mapeos asociativos directos que en redes semánticas integradas, en consonancia con las descripciones tradicionales y actuales de las representaciones semánticas superficiales, a pesar de su relativa fortaleza en vocabulario.



Por ejemplo, les sería más fácil producir la palabra "perro" al visualizar la figura de un perro, que comprender en profundidad las similitudes y diferencias entre distintos tipos de perro, similitudes y diferencias entre perros y otros animales más o menos parecidos, etc., en buena medida debido a los déficits en el procesamiento viso-espacial.


Estos hallazgos tienen implicaciones directas para las intervenciones dirigidas al desarrollo del lenguaje en el síndrome de Williams. Si la reducción de la brecha entre comprensión y producción se debe al procesamiento visual basado en ejemplos, las intervenciones podrían centrarse en apoyar el desarrollo de representaciones categóricas más coherentes. Esto podría implicar actividades de categorización estructuradas que destaquen explícitamente las similitudes entre ejemplos de la misma categoría, lo que podría reforzar la comprensión conceptual al tiempo que se aprovechan los puntos fuertes existentes en la producción.


Artículo original: D'Souza, D., D'Souza, H., Mayor, J., & Tovar, Á. E. (2026). Explaining the comprehension–production vocabulary gap through neural networks and cross‐syndrome evidence: insights from Williams syndrome. Developmental Science, 29(2), e70115.

Información de contacto

Dr. Carlos Romero Rivas

Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación
Universidad de Granada

Facultad de Psicología, Despacho 218-E
c/ del Profesor Clavera S/N, 18011 Granada (España)

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